top of page
Buscar

 Volver a los hábitos saludables después de las vacaciones (sin agobios ni castigos)

  • albimegias22
  • 2 ene
  • 6 Min. de lectura

¡Próspero año nuevo! Como decía ayer por Instagram, en un post lleno de poder, fuerza y abundancia, me gusta más esta palabra. Espero que este 2026 te traiga todo esto, en todas las partes de tu vida. La felicidad es integral.

Y con este nuevo año también se van acabando las fiestas, volviendo a la normalidad y... a veces nos da muuuucha pereza, reconozcámoslo.

Si eres AMANTE del roscón de Reyes como yo, aún queda un poco jeje Pero es momento de ir asentando algunos hábitos, no porque sea año nuevo ni por cumplir una serie de propósitos. Sino porque, cada día, tenemos que buscar la forma de hacerlo mejor, aún más cuando nos encontramos con esta pereza y necesitamos más recursos.


Las vacaciones rompen rutinas, horarios y muchas normas que durante el año nos sostienen. Y está bien. En estos días seguramente hemos priorizado ese pilar social tan magnífico que tiene la alimentación, incluso el emocional si somos más golosos. Y eso es bendito. Pero no sostenible en el largo plazo, al menos no a diario y varias veces al día. Ahora toca prestar un poco más de atención al físico, hasta que podamos equilibrarlos y seguir disfrutando.


El problema aparece cuando, al volver, intentamos “compensar” desde el control, la culpa o la exigencia. En especial cuando hay niños, este enfoque suele generar más resistencia que bienestar. Recuperar hábitos saludables no va de hacerlo todo perfecto, sino de volver poco a poco a lo que nos hace sentir bien como familia.

 

  1. ¿Por qué después de las vacaciones cuesta tanto volver a la rutina?

Durante las vacaciones cambian los horarios de sueño, las comidas fuera de casa se multiplican y el cuerpo entra en un modo más flexible. El sistema nervioso se adapta a ese ritmo más libre y, cuando volvemos de golpe a la estructura, aparecen el cansancio, la irritabilidad y la sensación de “descontrol”.


En los niños esto se nota especialmente en:

  • Más hambre emocional o picoteo constante

  • Menos apetito en las comidas principales

  • Más cansancio, apatía o falta de energía

  • Resistencia a sentarse a comer o a dormir temprano


Nada de esto significa que “lo estemos haciendo mal”. Significa que el cuerpo necesita tiempo para recolocarse.

 

  1. Volver a hábitos saludables no es castigar el cuerpo

Dejar de “compensar” para empezar a cuidar


Eliminar alimentos, imponer normas estrictas o hablar de “portarse bien” con la comida suele aumentar la desconexión corporal. Esto es obvio en cualquier época del año pero sobre todo en las temidas “cuesta de enero” y “operación bikini” es cuando más nos descubrimos llevando a cabo conductas nada saludables, basadas en el castigo y la prohibición. Cuando vives desconectada de tu cuerpo, por la razón que sea, no estás haciéndote, ni haciéndole, ningún favor.


Los niños aprenden rápido: si sienten presión, dejan de escucharse.

Volver a hábitos saludables implica:

  • Recuperar rutinas sin rigidez

  • Ofrecer alimentos reales sin prohibiciones

  • Respetar señales de hambre y saciedad

  • Acompañar el proceso con calma

 

  1. Cómo recuperar hábitos saludables en familia paso a paso


Empieza por el sueño

Probablemente nunca te lo habías planteado así. Yo, antes de estudiar estos temas, tampoco.

Uno de los principales errores que cometemos cuando queremos cambiar nuestra salud y hábitos es centrarnos ÚNICAMENTE en la alimentación. No me canso de decir que nuestro descanso, ejercicio, nivel de estrés, emociones y socialización, son patas igual o más importantes sin las que no podremos estar bien completamente.


Antes de cambiar la alimentación, ajusta horarios de descanso. Dormir mejor regula el apetito, el estado de ánimo y la energía. Adelantar la hora de acostarse poco a poco suele tener más impacto que cualquier menú nuevo. Lo primero que el cuerpo va a necesitar es encontrarse descansado. Desde ahí puede hacer cualquier cosa, si está agotado, no.


Cuando estamos enfermos pasa esto. Solo queremos dormir y estar en el sofá tranquilos. A veces no tenemos ganas ni de vernos una serie o ponernos a leer. Cuando el cuerpo necesita sanar, lo primero, lo más importante, es descansar.



Simplifica las comidas


No hace falta “comer perfecto”. Vuelve a lo básico: comidas reconocibles, combinaciones sencillas y menos picoteo. El cuerpo agradece la previsibilidad.


Va a adaptarse muy bien a lo que lleva comiendo todo el año, de hecho probablemente lo eche de menos y reciba encantado.


También para ti, es más fácil picar una fruta con algo de yogurt, aunque te apetezca más comerte el mantecado de limón que seguro que anda suelto por casa, que ponerte a hacer un menú difícil.


Probablemente tu cuerpo, como el mío, como el de tus niños, esté un poco inflamado, hinchado y con malestar después de estos días. Va a agradecer muchísimo calditos, frutas y cositas que le hacen volver a la normalidad. Y si de verdad vives conectada con él, lo vas a notar y no te va a resultar tan difícil, pues es una sensación de alivio y claridad brutal.



Ordena horarios, no cantidades


Ofrece estructura (desayuno, comida, merienda y cena) sin obligar a comer. El orden externo ayuda a que el cuerpo recupere su ritmo interno.


También es probable que estos días hayas cenado a deshoras, varios platos y hayas picoteado entre horas un trocito de turrón.

 

Ahora se trata de volver a tener estructura.

Es más importante de lo que creemos el descanso que le damos al cuerpo entre comidas y también por la noche. Es el mecanismo que tiene para limpiarnos y por eso ahora más que nunca debemos facilitarle el trabajo.


Y repito, también es mejor para ti y tus horarios preparar dos o tres comidas que veintisiete.


  1. Señales de que tu hijo está recuperando el equilibrio


    Esto puede darte buenas orientaciones de que todo va bien:

    -Vuelve a pedir comida “de verdad”

    - Se regula el apetito sin tanta negociación

    - Mejora el descanso nocturno

    - Está más tranquilo y conectado


Esto no suele ocurrir en dos días, pero sí cuando dejamos de forzar.


Sé que demasiadas veces vivimos muy enfadadas con nuestro cuerpo y sus síntomas. No es agradable sentir indigestión, dolores, emociones también bastante desagradables, agobios… Es normal que no nos apetezca sentirlas.

Esta Navidad personalmente, por otras razones que no vienen al caso, lo he vivido en mis propias carnes y sé que es muy típico (y normal) querer huir de ellas, no sentirlas y “a seguir”


Pero, de corazón, merece la pena escucharlo, para bien y para mal. Merece la pena buscar detrás del síntoma y el malestar y abordar la solución que sea necesaria.

Cuando empezamos a escucharlo y cuidarlo, es exageradamente agradecido. Si has vivido algún proceso en que hayas mejorado hábitos, hayas ido a terapia, desconectado en un viaje, tomado una decisión… estoy segura que estarás de acuerdo conmigo. El cuerpo casi desde el primer momento nos está dando sensaciones placenteras para que sepamos que ese es el camino y sigamos haciéndolo.


  1. Volver a cuidarse también es un aprendizaje emocional

Los niños no necesitan ver a adultos “controlándose”, sino adultos que saben escucharse, parar y volver al equilibrio sin drama. Lo que más educa no es el discurso, sino el ejemplo.

 

¿Por dónde empezar si ahora mismo te sientes desbordada?


Empieza por un solo hábito. Uno que sea posible para ti. Cuando el cambio es pequeño, se sostiene. Y cuando se sostiene, transforma.

 

No tienes que hacer nada extraordinario ni difícil, siempre lo digo. Ser amorosa con el nuevo cambio, agradecer muchísimo lo vivido, la comida que has disfrutado, las personas con las que la has compartido, los planes o viajes que has vivido… y que ellos sepan y valoren también eso como algo bonito que les ha pasado. Y, desde ahí, seguir haciendo cosas bonitas, ahora más alineadas con nuestra salud física, disfrutando también de las meriendas afrutadas, las rutas de senderismo o dormir hasta las 12 los domingos.

Paso a paso, pero caminando.


Si sientes que cada vuelta de vacaciones es un caos y te gustaría tener una guía clara y respetuosa para recuperar hábitos sin luchas, en breve abriré un curso práctico donde trabajaremos este proceso paso a paso, con retos sencillos para aplicar en casa. Te contaré pronto.

 

Mientras tanto, puedes unirte a mi comunidad de WhatsApp donde comparto reflexiones y te enterarás de este curso y todas las novedades antes que el resto, también con descuentos y sorpresas claramente, para premiar ese compromiso.



Gracias por leerme, nos vemos en RRSS. Te abrazo.

 
 
 

Comentarios


bottom of page