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Viajar con niños sin perder la calma con la comida

  • albimegias22
  • 6 dic 2025
  • 6 Min. de lectura



Llega el puente y quizá algunos decidís hacer un viajecito. O puede que lo hagáis en navidades. Por eso he preparado este artículo, basado en las principales preocupaciones que estoy viendo en consulta.

¿Viajar o no? ¿Qué hacemos con las comidas? ¿Y sus horarios y rutinas?


Viajar con niños puede ser emocionante… y también un pequeño caos. Cambian los horarios, las rutinas desaparecen, comen a deshora y tú vas con esa mezcla de ilusión y preocupación: “¿Comerá bien? ¿Estará demasiado inquieto? ¿Se pasará todo el día picoteando?”

Muchas familias se plantean qué es lo mejor, si ir al viaje todos juntos, dejar a los niños con alguien de confianza, esperar a que crezcan… Como siempre digo…la mejor opción es la que mejor se adapte a tu familia y circunstancias. Adaptad obviamente las actividades y rutinas a las necesidades de cada uno. Asumimos que algunas cosas han cambiado, pero, desde mi punto de vista, únicamente hemos sumado nuevas personas al viaje y nuevas posibilidades de vivir otras experiencias y crear recuerdos juntos. Estoy segura que merece la alegría.


Sí, es posible viajar en familia sin que la comida sea un problema constante. Aquí te doy claves reales, simples y amables para que tus viajes sean más ligeros y llenos de disfrute.


Por qué los viajes descolocan tanto la alimentación

Cuando viajáis, todo cambia: los estímulos, los horarios, los lugares donde coméis, la calidad del descanso y, sobre todo, el nivel de excitación de los niños. Su cuerpo necesita tiempo para adaptarse y, mientras tanto, es normal que coman menos, pidan más dulce o estén más demandantes. No es un fallo de crianza ni un retroceso: es biología y contexto.


Señales de hambre y saciedad que debes observar

Durante los viajes, olvida las cantidades y observa las señales. Siempre tendremos ese reloj interno que, si sabemos escuchar, nos indica qué hacer. Ya sé que los adultos muchas veces queremos probar todo lo típico del sitio y comemos más cantidad en el buffet y precisamente no escuchamos esto jeje Por eso, en los viajes, vamos también a relajarnos respecto a ellos.Fíjate en:


●       Cómo se comporta antes de comer (¿está irritable? ¿cansado?)

●       Cómo empieza a comer (¿rápido? ¿despacio?)

●       Cómo termina (¿pierde interés? ¿se agita? ¿se va a jugar?)


Estas señales te guiarán mucho más que intentar que “coma como en casa”. Ya debes conocer estas señales. Vigila que no se ponga malito. El resto de cosas, unos días, son secundarias.


Cómo mantener rutinas simples aunque estéis de viaje

Las rutinas no tienen que ser estrictas para funcionar. En viajes, se trata de crear mini-rutinas, pequeñas anclas que os den seguridad incluso en el caos.


Mini-rutinas que podéis repetir en cualquier lugar


●       Un desayuno parecido cada día.

●       Beber agua regularmente.

●       Un momento de “pausa” antes de comer (respirar, lavarse las manos, sentarse juntos).

●       Incluir fruta o verdura al menos una vez al día.


Puede parecerte algo muy obvio, pero realmente son gestos sencillos que sostienen mucho.


Qué hacer cuando los horarios se rompen


Si el día se desordena, no intentes compensar comiendo “perfecto”.

Apuesta por tres ideas básicas:


  1. Flexibilidad realista. Igual hoy come más tarde o menos cantidad.

  2. Snacks útiles. Algo que le ayude a regularse mientras llegáis al siguiente sitio.

  3. Evitar presión. La presión siempre empeora la situación.


El viaje va a durar unos días, si me apuras, unas semanas. No pasa absolutamente nada porque se coman cosas diferentes (forma parte del viaje probar su gastronomía, personalmente es mi parte favorita jeje)


Por supuesto, si tu niño se altera mucho con las novedades y necesita sus ritmos y horarios, adaptaros a eso. Lo fundamental es disfrutar y lo suyo es que disfrutemos todos.


Opciones saludables para comer fuera sin complicarte


No siempre encontrarás el plato “ideal”, pero siempre podrás elegir algo que os funcione sin estrés.


Qué elegir en restaurantes cuando no hay “alternativas sanas”


Busca opciones que sean fáciles de masticar y reconfortantes para ellos:


●       Tortillas, huevo, patatas cocidas

●       Crema o sopa

●       Pasta simple

●       Pescado suave

●       Yogur natural


No necesitas que sea perfecto, solo que sea funcional. Suele haber alguna de estas cosas, o todas, casi en cualquier sitio.


Snacks prácticos que funcionan en carretera, tren o avión


●       Fruta fácil (plátano, mandarina, manzana)

●       Frutos secos molidos o mix infantil

●       Barritas de avena caseras

●       Mini bocadillos sencillos

●       Totopos de maíz con hummus portátil

●       Yogures bebibles sin azúcar añadido


Apuntan al equilibrio, no a la perfección. Los adultos quizá podemos esperar en un momento dado a encontrar un bar o si hay que hacer cola y tardan en servirnos. Ellos puede ser que se pongan nerviosos, que en la comida anterior no hayan comido demasiado que hayan visto el tremendo pastel de la mesa de al lado y ardan (literalmente jeje) en deseos de que le traigan el suyo… Si llevas alguno de estos snack controlaréis esa ansiedad y podréis salir más airosos de la situación.


Evitar peleas y presión en los viajes


La comida no puede convertirse en el campo de batalla familiar. Especialmente en vacaciones. Repito, la idea es DISFRUTAR JUNTOS. Nos adaptamos lo que nos tengamos que adaptar, hablamos las cosas, negociamos, como siempre (o al menos sería lo normal) Probablemente va a haber más conflictos, contamos con ello. A mí me estresa muchísimo viajar y ya solo eso hace que esté más irritable y reactiva. Probablemente a ti y a tus niños os pase también. Negociar que no se come un pastel en una casa que no hay pasteles es más sencillo que en una pastelería. Ir a dormir cuando están en casa aburridos apetece más que si están tranquilamente en una terraza jugando con otros niños.

Me llena de ternura ver que eso sigue pasando. Cada vez menos, pero por favor, si no lo digo reviento. Por favor, motivemos estas actitudes en lugar de estar quietos, callados y con la dichosa pantallita.


Cómo reducir el estrés en la mesa


●       Usa frases neutrales: “¿Quieres probar?”, “¿Te apetece algo más?”

●       Deja que decida cuánto y en qué orden comer.

●       Celebra la conexión, no la cantidad. Estáis pasando un MOMENTAZO juntos.

Quizá llevábais tiempo planeando el viaje, tal vez en ese destino no hayáis estado nunca, puede que sea la primera vez que sois 3 o 7 jeje Lo importante es disfrutar ese momento.


Reformular expectativas para disfrutar sin sentir culpa


No esperes que coma como en casa. No esperes que pruebe todo. No esperes que siga los horarios al minuto. En viajes, los niños necesitan tiempo, calma y un entorno más relajado. Eso también es salud.

¿Lo haces tú? Tal vez no. No se lo exijas a él y sé ejemplo.


Volver a la normalidad al llegar a casa


Cuando regresáis, muchas madres sienten miedo de haber “estropeado” los avances. No te preocupes: los niños readaptan su apetito muy rápido.


Cómo recuperar la calma después de días desordenados


●       Mantén la calma desde el primer día.

●       Recupera rutinas suaves.

●       Evita compensar o restringir alimentos.


Tu actitud es el ancla.


Pequeños hábitos para retomar vuestra rutina alimentaria


●       Horarios predecibles.

●       Comidas visualmente ordenadas.

●       Meriendas sencillas.

●       Más descanso.

●       Más juego.

●       Más presencia.


En pocos días todo vuelve a su sitio.



¿Y ya está?


Quizá leer esto te ha parecido muy básico y predecible, ya haces estas cosas o, sencillamente te ha gustado y quieres profundizar, te ha sabido a poco. La idea es dar claves sencillas y llegar a madres que quizá dedican menos tiempo y quieren soluciones. Si doy muchísima información, nos abrumamos y prefiero que hagas lo básico a que te sientas aún más desbordada y no apliques nada.

Te entiendo.

Yo también tengo siempre esas ganas de más cuando se trata de mejorar en temas relevantes para mí. Y las personas que quiero, sin duda, lo son.


Estoy creando un curso que saldrá a la venta a finales de este mes ( y año jeje) en el que amplío este campo y muchos otros, centrado en la nutrición infantil desde el punto de vista de la psicología y la educación, llevándote a un lugar más consciente, a ti y a tu familia, para que podáis disfrutar de la hora de la comida y nutriros de mucho más que de la comida.


Puedes unirte a mi comunidad de WhatsApp desde aquí para ir viendo adelantos y, por supuesto, tener ventajas si decides comprarlo. Gracias por leerme y apoyar mi contenido. Feliz puente, hagas lo que hagas, cuídate, cuídalos y sé feliz. Te abrazo.

 
 
 

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