Cuando mi hijo está resfriado no quiere comer: qué hacer de verdad (sin agobios y cuidando su salud)
- albimegias22
- 28 nov 2025
- 5 Min. de lectura

El invierno trae frío, lluvia, menos luz… y sí, a veces también trae ese pack de mocos + tos + fiebre que hace que tu hijo pase días sin ganas de comer.
ACLARACIÓN: Es preocupante la cantidad de veces que los niños enferman en la actualidad, y podemos hacer algo al respecto. Lo normal es estar sano y tener suficientes defensas para que nuestro cuerpo reaccione. Pero de esto hablamos en el próximo artículo.
Aquí ya vamos a suponer que está malito. Y tú, que solo quieres que se recupere, entras en ese bucle que todas las madres conocen: “Si no come, ¿cómo va a ponerse bueno?”
Tranquila. Lo que vive tu hijo es normal, tiene explicación y, sobre todo, tiene soluciones sencillas y reales que pueden ayudarte hoy mismo.
En este artículo te cuento por qué los niños pierden el apetito cuando están enfermos, qué alimentos sí ayudan, cómo actuar para no aumentar su rechazo y cómo acompañarlo desde el respeto.
1. ¿Por qué un niño resfriado no quiere comer? (y por qué es normal)
Cuando un niño está enfermo, su prioridad biológica no es alimentarse, sino recuperarse. El cuerpo activa un modo “ahorro de energía” para:
combatir la infección
reducir el esfuerzo digestivo
mantener la energía para sanar
Además, intervienen dos factores clave:
• Mocos + congestión → menos ganas de comer
Al estar taponado, comer le resulta incómodo, especialmente alimentos sólidos.
• Fiebre → menos apetito
La fiebre altera las señales de hambre y saciedad.
• Dolor de garganta → rechazo a sólidos
Incluso un simple resfriado puede irritar y hacer que prefiera texturas más blandas.
Todo esto es normal, no estás haciendo nada mal y no significa que vaya a debilitarse por un día o dos sin comer como siempre.
2. Señales de alarma vs. señales tranquilizadoras
Para diferenciar cuándo preocuparte y cuándo no:
Señales tranquilizadoras
Bebe agua, caldos o infusiones suaves.
Tiene períodos de juego o está algo activo.
Orina varias veces al día.
Come pequeñas cantidades aunque no sea lo habitual.
Señales de alarma
No quiere beber nada.
Somnolencia excesiva o muy apagado.
Lleva más de 48h sin comer nada sólido.
Fiebre muy alta y persistente.
Si aparece algo de esto, consulta a un pediatra. Todo lo demás entra en el rango de normal en un resfriado infantil.
3. Qué darle a un niño enfermo cuando no quiere comer (opciones reales que sí aceptan)
Olvídate de la típica lucha por “que coma algo”. Cuando hay infección de por medio, lo importante es hidratar y ofrecer alimentos suaves, nutritivos y fáciles de tomar.
Aquí tienes opciones que suelen funcionar muy bien:
Líquidos nutritivos: caldo de verduras casero, caldo de pollo suave (el vasito de caldo de la abuela siempre funciona, eso lo sabemos), agua tibia con limón, infusión de manzanilla templada y bebidas vegetales calientes sin azúcar
Texturas blandas: puré de calabaza + zanahoria o de patata suave, compota de manzana casera, yogur vegetal o natural, tortilla muy jugosa...
Frutas que ayudan: pera, mandarina, manzana, uvas peladas, kiwi (si lo tolera)
Cuando vuelva el apetito
Introduce poco a poco: arroz, pasta blanda, pescado suave, pollo desmenuzado, verduras cocidas…
Regla de oro: no forzar nunca, ofrecer siempre.
Aplica en general, pero es aún más útil en estos casos.
4. Lo que NO debes hacer (aunque te tiente porque te preocupa)
❌ Insistir: “venga, una cucharada más”
Genera rechazo y tensión → peor apetito.
❌ Amenazar o chantajear
“Si no comes, no mejoras” crea culpa y miedo.
❌ Ofrecer azúcar para que “al menos coma algo”
Los dulces inflamatorios empeoran molestias y bajan defensas. En esto precisamente es en lo que nos centraremos en el próximo artículo.
❌ Compararlo con otro niño
Fomenta inseguridad y cero conexión con sus sensaciones internas.
Esto ya lo sabes. Yo también insisto bastante con estos temas. Incluso puede ser que "en circunstancias normales" no lo hagas. Pero cuando estás deseperada, lo ves malito y desanimado, con tal de que coma y de alguna manera animarlo, caes.
Por supuesto mímalo todavía más, el amor cura más que las medicinas. Si se le antoja un postre rico prepáralo con buenos ingredientes y dáselo calentito, con atención plena y quizá alguna tarjetita diciéndole que es un campeón y lo quieres, o viendo juntos su peli favorita.
5. Cómo acompañar a tu hijo desde el respeto cuando está enfermo
El objetivo no es que coma, sino que se sienta seguro, acompañado y escuchado.
✔ Validar
“Cariño, entiendo que hoy no tienes hambre. Estoy contigo para cuidarte.”
✔ Ofrecer opciones, no presión
“¿Prefieres caldo o compota? ¿Frío o templado?”
✔ Proponer mini raciones
Platos pequeños reducen la sensación de “tengo que comer mucho”.
✔ Seguir sus señales
Confía. Cuando necesite energía, la pedirá.
✔ Mimar desde fuera lo que desde dentro cuesta
Un baño templado, un cuento, calma, abracitos… esto también alimenta.
6. ¿Y cómo recupera el apetito después de varios días?
Pasa siempre igual: parece que no volverá a comer y de repente… ¡vuelve la gana!
Para facilitar esta transición:
Mantén horarios estables (sin rigidez).
Empieza con comidas ligeras y que le gusten.
Evita ultraprocesados: disparan picos de azúcar y empeoran la recuperación.
Dale hueco al juego y al movimiento cuando esté mejor → activa su apetito natural.
Observa si pide más agua: muchas veces es sed, no hambre.
El cuerpo es sabio. Dale tiempo. Siempre te animo a que conectes con su cuerpo y le enseñes a hacerlo conforme vaya creciendo. Tenemos que confiar más en la naturaleza.
7. El gran error del invierno: convertir “no come” en ansiedad materna
Tu preocupación es natural. Pero cuando se convierte en tensión, el niño la absorbe.
La ecuación es siempre la misma:
Más presión → más rechazo → más preocupación → más rechazo
Mi trabajo es ayudarte a cortar ese ciclo. Tu hijo necesita calma, límites amables y acompañamiento consciente. Y tú necesitas herramientas, no culpa.
8. Si quieres trabajar esta parte a fondo…
Estoy mejorando mi curso para ayudarte a acompañar la alimentación de tu hijo en invierno sin miedo, sin luchas y sin perder vuestra conexión.
Incluye:
✨ estrategias reales para días de enfermedad
✨ alimentos inmunoprotectores adaptados a niños
✨ cómo actuar cuando no quiere comer
✨ qué hacer para recuperar el apetito sin presión
✨ scripts de frases respetuosas✨ menús suaves y antiinflamatorios
✨ cómo evitar que vuelva “enganchado al azúcar” tras los resfriados
Si quieres que te avise cuando salga, puedes suscribirte en mi web.
Hoy, por ser Black Friday, como soy experta en ir a la contra del rebaño, no voy a venderte nada. Si consultas mi web tienes talleres, cursos y asesorías siempre disponibles si lo necesitas.
Conclusión: tu hijo no come porque está enfermo, NO porque tú lo estés haciendo mal
El invierno trae muchos retos, pero también una oportunidad preciosa para enseñarle algo importante:
Escuchar su cuerpo es cuidarse.Y tú puedes acompañarlo sin presión, con respeto y con amor.
Gracias por estar aquí.
Te abrazo muy fuerte.



Comentarios