top of page
Buscar

Mi hijo dice que no tiene hambre… pero luego pide comida todo el día

  • albimegias22
  • hace 7 días
  • 7 Min. de lectura

Este iba a ser el título del texto de hoy.

De hecho esta mañana ya lo tenía medio escrito, quizá lo has visto en mis historias.

Pero, me vas a perdonar, he decidido hablar de otra cosa.

 

Voy a hablarte un poco de mí, por supuesto con la intención de compartirme, de explicar las situaciones y experiencias que vivo y lo que aprendo (o creo aprender) de ellas. Y puede que también te sirva, como mera distracción, como ejemplo de lo que no hay que hacer (jeje espero que no) o como la señal, la frase, o la reflexión que necesitas leer hoy.

 

Por supuesto que voy a hablar de comida, psicología, emociones y esas cositas de las que hablo hasta con la vecina de enfrente (y es literal) porque por suerte mi vida personal y profesional son la misma. Pero voy a hacerlo en primera persona, y escribir directamente lo que me va saliendo del corazón, sin ningún guion ni estrategia SEO.


1.    (DES) ROMANTIZANDO LOS CAFÉS CUQUIS

 

Soy muuuuy romántica y muy fan de romantizar mi vida. En los pequeños detalles está la diferencia.

●      Tomarme una infusión más “especial” que tila o manzanilla. Tengo té blanco de jazmín o té verde con naranja, entre muchos (muchos) otros en una cajita preciosa. Y tomármela en una taza que sea bonita.

●      Decorar los platos y combinar especias, salsas… darle un toque que no sea brócoli y pollo ahí a palo seco.

●      Tomarme un vinito en la playa o un plátano en el campo, pero concentrándome en la belleza y saboreando el sol, el aire, la hierba, el atardecer…

●      Poner notitas, mensajes… en cualquier momento a las personas que quiero. Abrazarlas, darles las gracias o un piropo, a diario, por lo más sencillo.

●      Hacer todo un ritual de lectura. Preparar la infusión, encender una vela, ajustar la luz, elegir el libro, buscar el cojín o atril, poner musiquita… Y casi lo mismo con un bañito de espuma y potingues varios con buen olor.

 

Cosas que quizá hace cualquiera o quizá no se te ocurren. La mayoría casi gratis. Pero mola mucho sentir que estamos rodeadas de belleza, de armonia, amor y abundancia.

 

Y ahora el meollo de la cuestión.

En horas bajas, cuando el cuerpo y el alma no pueden tirar, cuando no te apetece nada de eso, es cuando hay que mantenerlo. En esos días si cabe reforzarlos.

 

A veces te sientas en una cafetería bonita con toda la buena fe y no puedes parar de llorar (me ha pasado)

Te pones a hacer tu plan favorito y sientes que no te lo estás pasando bien. Que quieres irte a casa. Conoces a gente nueva y te “presionas” pero solo quieres correr a abrazar a los de siempre, tu refugio seguro.

De la famosa zona de comodidad se debe salir (supongo) pero poco a poco, sin obligaciones, menos auto impuestas.

 

A veces tienes que desafiar a tu mente pero otras simplemente abrazar a tu alma.

 

Qué bonito me ha salido eso.

 

No siempre que romantizamos o planeamos algo bonito sale perfecto. Eso ya lo sabes igual que yo.

Y hay días, como esta mañana, te centras tanto en tus pensamientos y sentimientos que acabas cambiando lo que vas a poner en tu blog.

 

2.    EL CUERPO HABLANDO

Esta mañana una de las razones por las que estaba en otra ciudad ha sido una consulta médica.

Llevo un tiempo de pruebas por diferentes razones. Me ha servido mucho hablar algunas cosas con el médico. Dicho sea de paso, y aunque debería ser lo normal por desgracia sabemos que no lo es, ha sido un encanto. Ha estado un cuarto de hora conmigo, analizando cada síntoma, preguntándome muchas cosas y buscando (juntos) muchas explicaciones. Sé que una de las claves más importantes, las que no están en los libros de psicología, ni medicina, ni de cualquier cosa, es precisamente intervenir JUNTO al paciente. Puedes ser una eminencia pero nunca sabrás más de él que él mismo.

 

 Las conclusiones físicas

 

Tengo que hacer más ejercicio y dormir mejor.

Y puedo poner bastantes excusas (somos máquinas de poner excusas y sobre pensar, ojalá usar ese mismo cerebro para cosas buenas)

Puedo culpar fuera. Y la verdad es que mis emociones más autodestructivas todavía me dicen que hay cosas que otros han dicho o hecho y no me han dejado dormir. Y es verdad. Aunque me diga que soy responsable de lo que acepto y esas cosas que decimos los psicólogos, está claro que el exterior nos afecta, más cuando estamos flojitas por estar vulnerables emocionalmente.

 

Puedo hacer muchas cosas y quizá en algunas hasta tenga parte de razón.

Pero al final del día, y al principio también, las elecciones de cuándo duermo, qué hago antes, qué me ayuda o dificulta, si salgo o no a hacer deporte o me quedo en el sofá, son mías.

Y son cosas que me canso (no me canso, lo hago encantada) pero que repito practicamente a diario.

Y no estoy siendo ejemplo. Me molestó muchísimo cuando hace mucho un hater me lo dijo. Benditos espejos.

Son cosas que sé que hacen bien y son fundamentales para la salud. Pero me olvido de cuidarlos en mí. Necesito que el cuerpo hable porque sino no lo hago.

 

La alimentación

 

Estoy cuidando bastante bien mi alimentación. Tengo que ser justa y compasiva conmigo.

Esta Navidad casi no he desfasado, he comido bastante sano, he disfrutado muchísimo de lo “menos sano”... Y de vuelta a enero no me ha costado retomar los hábitos antiinflamatorios, comer verdura, reducir el chocolate… He escuchado mucho a mi cuerpo y sus pocos antojos, a las señales de hambre real, y lo he cuidado.

 

También he digerido (aunque realmente no, así estoy) muchas cosas muy incómodas y dolorosas. No ha sido una buena Navidad. Y sé que tanta ansiedad, tanto miedo, tanto… es lo más inflamatorio.

 

Emociones, pensamientos e intuiciones

 

No voy a profundizar en eso, aún no sé cómo hacerlo ni si hacerlo públicamente. El caso es que hay sintomatología física que incluso de agravarse podría ser bastante chunga, que está clarísimamente relacionada.

También hay discusiones y enfados mundanos que sé que tengo que evitar o al menos gestionar de otra forma. No se puede vivir enfadada.

 

Soy bastante tranquila, tengo aficiones calmadas, cultivo mi espiritualidad… Y suelo quejarme muy poco y tomarme todo de un modo muy relativo, centrándome en lo bueno y agradeciendo siempre.

 

Si ahora estoy más reactiva, apática e irritable es por toda la sensación de injusticia y tristeza que sale inevitablemente.

 

Tengo que trabajar mucho en eso y parar mucho más, siempre que sea necesario.

 

 

3.    ¿QUÉ HA PASADO?

Hace un rato me senté en el sofá y me puse a llorar. Directamente, sin motivo aparente. Y me escuché.

Venía mojada de la calle (que todo lo malo sea eso, pero olvidar el paraguas es una señal más de lo desconectada de mi autocuidado que estoy)

Me duele la cabeza, estoy preocupada por la cita del médico, cansada, y también decepcionada con algunas cosas que no están saliendo como quería.

Abrí la tablet para acabar el artículo y pensé en prepararme un té calentito, que es lo que suelo hacer casi siempre que me pongo a escribir.

No quiero té, me apetece comerme una tableta de chocolate. Esta mañana solo quería un mixto. Ayer en casa de mi vecina me llamaban la atención todos los dulces. La tarde antes sin pensarlo me comí una napolitana.

Ostras, si llevaba un mes muy bueno, ¿Qué porras me pasa?

 

Está claro que el chocolate y los molletes mixtos están muy ricos, creo que la mayoría coincidimos en eso. Pero está claro que no es natural que nos apetezca constantemente. Y yo vengo de una época en que he procesado bastante bien el tema de la comida, demasiado bien para todo lo que tenía encima.

Sé escuchar a mi cuerpo y sus señales y soy tremendamente feliz comiendo sano.

 

Por eso sé que lo que mi cuerpo necesita no es ese chocolate. Sé que mi cuerpo se regula genial con un tecito mientras escribe o pinta. Por eso sé que si hoy me pide azúcar es porque no está regulado.

Porque toda esa charla con el doctor, esa mañana de estar sola conmigo misma, una incomodidad tan grande y algunas conversaciones que he tenido, me han hecho desbordarme.

 

Pero no se desborda un pantano por la lluvia de un día. Estos días en mi preciosa Andalucía y en más zonas estamos viéndolo literalmente. Se desborda por el agua que ya tenía acumulada. Hay inundaciones causadas directamente por falta de previsión o por querer ir en contra de la naturaleza. No podemos. No debemos.

 

 

4.    CONCLUYO

Hablo de alimentación consciente. Pero no soy perfecta.

Algunos días simplemente nos desbordamos por lo más sencillo.

Y simplemente queremos comer chocolate y darnos un maratón de Netlix.

Y no pensar. Y no sentir. Y no llorar (o sí)

 

Eso es natural y ni siquiera es malo. Es lo que nos invita a la consciencia. A replantearnos qué hay detrás de todo eso. A revisar cómo está siendo útlimamente nuestra vida. En qué cosas nos estamos centrando y cuáles estamos ignorando. Qué cosas nos están llevando al límite y seguimos tolerando. Qué cambios tenemos que hacer.

 

No me he comido ningún chocolate. No me prohíbo nada, lo sabes. Pero sí le he dicho a mi cuerpo y a mi alma que hoy no va a ser, porque lo quiero y porque lo cuido. Y que no voy a hacerlo desde ahí. Como a un niño pequeño, que quizá no entiende que lo haces por su bien, pero así va a ser.

 

Lo que ha cambiado el resultado es ponerle consciencia.

 

No te voy a dejar ningún botón de cursos ni te voy a dejar tarea.

O quizá te dejo la más importante de todas:

ESCÚCHATE.

Aunque sea un ratito cada día, siéntate contigo, con algo o alguien más si te apetece, y atiende a eso que te grita. DEmasiadas veces esperamos a que el cuerpo nos pare y nos hable demasiado fuerte para hacerlo.

 

Gracias por leerme, hoy más que nunca. Quizá no sea lo más pedagógico pero era lo que necesitaba hacer. Qué gustazo cuando me siento y simplemente dejo a mis manos escribir. Lo disfruto tanto que ojalá lo disfrutes tú también. TE ABRAZO FORTÍSIMO.

 

 
 
 

Comentarios


bottom of page